domingo, 1 de junio de 2008

Remeras

Hace minutos terminé de planchar y doblar en tercios, la última remera del montón.

Ahora tengo una pila con las blancas, otra con negras, rojas y colores fuertes, y otra para las que no se deciden, por lo tanto tanto en el lavarropas como el el placard tienen el beneficio de la atención diferencial. Manga larga, tres cuartos, chombas y camisas. Everything in it's right place.

Una hora y media de un día domingo planchando y acomodando mis remeras que no tengo ganas de contar pero sé que son varias.

Una ex-ex-ex pensaba que no tenía demasiadas remeras, o que las que tenía tal vez no eran las correctas. También pensaba que siempre es mejor una camisa. Tanto mejor si sobre ella se luce un sweater escote en V y se acompaña el conjuntito con un pantalón pinzado y zapatos náuticos chatitos.

A este ritmo para cuando muera voy a haber pasado 130 días planchando mis remeras, camisas y demás.

Mi pequeño acto de rebeldía: agarro una camiseta de codos gastados y le arranco una manga. Después otra. Le juro a la camiseta que no va a ser la primera y le cuento todo lo que voy a hacer con el tiempo que me ahorran dos mangas menos para planchar.


You buy furniture. You tell yourself, this is the last sofa I will ever need in my life. Buy the sofa, then for a couple years you're satisfied that no matter what goes wrong, at least you've got your sofa issue handled. Then the right set of dishes. Then the perfect bed. The drapes. The rug. Then you're trapped in your lovely nest, and the things you used to own, now they own you. ~Chuck Palahniuk, Fight Club, Chapter 5

No hay comentarios: