Patricia, hace pocos meses cortó con su novio desde hace 7 años:
- Los sábados me gusta comprar ropa. Compro hasta ropa que no necesito.
Marcos, estrenando título de ingeniero industrial:
- Tenés que llenar un vacío en tu vida.
...
jueves, 26 de junio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
El mito de los viajeros laborales felices
La gente a veces me dice :
1- "Ah... vos sí que sos vivo, mientras yo comía un pedazo de tarta recalentado vos estabas almorzando Quesadillas de cabra al hierro de entrada, Conejo en costra de parmesano con ensalada de cherrys, habas y rúcula de plato principal, y Merengue Pavlova a las frutas rojas de postre..." o también...
2- "En dónde estás conectado al messenger? En Santiago... Chile? tomando un capuccino y navegando vía Wifi con la notebook? Vos sí que la tenés clara..." o cuándo no...
3- "Saliste a correr a la madrugada en ... La Serena ??? Qué nivel !!! "
...y generalmente me ahorro las respuestas que serían algo así c
omo:
1- Si almorcé por $150 y a la noche cené dos sanguches de miga mientras viajaba en un colectivo mirando dos películas pésimamente dobladas al castellano que NUNCA alquilaría.
2- Claro, estoy acá tomando algo, porque mi vuelo está demorado ... 6 horas.
3- Si, a la madrugada es el único horario en el que podía salir. Y hacía mucho frío.
La realidad es que el cuento del viajero laboral feliz ES UN MITO, MENTIRA, BURDA FALACIA.
El precio de comer una cazuela de mariscos en Puerto Madryn, salmón en Chile, cordero patagónico en Trelew o mero en uno de los más exclusivos hoteles porteños es:
No hay glamour en ir a Bariloche a trabajar.
No existe placer al comer centolla con alguien con el que sólo podés hablar de trabajo.
Lo bueno: el bolso ya casi se llena solo, en cinco minutos ya tiene todo lo que necesita incluyendo antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos y el irremplazable Factor AG (que nunca falte).
(Al volver de un viaje infernal de solo 500k gentileza de Plaza que tiene unos bondis de mierda nunca viajen por plaza porloquemasquieran)...
1- "Ah... vos sí que sos vivo, mientras yo comía un pedazo de tarta recalentado vos estabas almorzando Quesadillas de cabra al hierro de entrada, Conejo en costra de parmesano con ensalada de cherrys, habas y rúcula de plato principal, y Merengue Pavlova a las frutas rojas de postre..." o también...
2- "En dónde estás conectado al messenger? En Santiago... Chile? tomando un capuccino y navegando vía Wifi con la notebook? Vos sí que la tenés clara..." o cuándo no...
3- "Saliste a correr a la madrugada en ... La Serena ??? Qué nivel !!! "
...y generalmente me ahorro las respuestas que serían algo así c
omo:
1- Si almorcé por $150 y a la noche cené dos sanguches de miga mientras viajaba en un colectivo mirando dos películas pésimamente dobladas al castellano que NUNCA alquilaría.
2- Claro, estoy acá tomando algo, porque mi vuelo está demorado ... 6 horas.
3- Si, a la madrugada es el único horario en el que podía salir. Y hacía mucho frío.
La realidad es que el cuento del viajero laboral feliz ES UN MITO, MENTIRA, BURDA FALACIA.
El precio de comer una cazuela de mariscos en Puerto Madryn, salmón en Chile, cordero patagónico en Trelew o mero en uno de los más exclusivos hoteles porteños es:
- Perder horas en aviones, remises, colectivos, taxis y otras formas de transporte horribles.
- Frío - calor - humedad - viento - frío de nuevo.
- Camisas arrugadas.
- Jornadas laborales de 12 a 14 horas, porque claro, la agenda SIEMPRE supera el tiempo disponible.
- Ingesta de todo tipo de porquerías fuera de hora: facturas, sanguchitos, helado, café de máquina a granel.
- No poder hacer lo que uno quisiera sino lo que a uno le programaron.
- Tener que adivinar en cada hotel el layout de las 234 porquerías que hay para desayunar, y que cuando uno hizo 4 viajes a la mesa llevando minúsculos vasitos cargados de jugo de naranja venga el estúpido del mozo que te estuvo mirando con su cara de pescado desde que entraste y te diga "¿querés que te traiga un vaso grande?"
No hay glamour en ir a Bariloche a trabajar.
No existe placer al comer centolla con alguien con el que sólo podés hablar de trabajo.
Lo bueno: el bolso ya casi se llena solo, en cinco minutos ya tiene todo lo que necesita incluyendo antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos y el irremplazable Factor AG (que nunca falte).
(Al volver de un viaje infernal de solo 500k gentileza de Plaza que tiene unos bondis de mierda nunca viajen por plaza porloquemasquieran)...
domingo, 1 de junio de 2008
Remeras
Hace minutos terminé de planchar y doblar en tercios, la última remera del montón.
Ahora tengo una pila con las blancas, otra con negras, rojas y colores fuertes, y otra para las que no se deciden, por lo tanto tanto en el lavarropas como el el placard tienen el beneficio de la atención diferencial. Manga larga, tres cuartos, chombas y camisas. Everything in it's right place.
Una hora y media de un día domingo planchando y acomodando mis remeras que no tengo ganas de contar pero sé que son varias.
Una ex-ex-ex pensaba que no tenía demasiadas remeras, o que las que tenía tal vez no eran las correctas. También pensaba que siempre es mejor una camisa. Tanto mejor si sobre ella se luce un sweater escote en V y se acompaña el conjuntito con un pantalón pinzado y zapatos náuticos chatitos.
A este ritmo para cuando muera voy a haber pasado 130 días planchando mis remeras, camisas y demás.
Mi pequeño acto de rebeldía: agarro una camiseta de codos gastados y le arranco una manga. Después otra. Le juro a la camiseta que no va a ser la primera y le cuento todo lo que voy a hacer con el tiempo que me ahorran dos mangas menos para planchar.
You buy furniture. You tell yourself, this is the last sofa I will ever need in my life. Buy the sofa, then for a couple years you're satisfied that no matter what goes wrong, at least you've got your sofa issue handled. Then the right set of dishes. Then the perfect bed. The drapes. The rug. Then you're trapped in your lovely nest, and the things you used to own, now they own you. ~Chuck Palahniuk, Fight Club, Chapter 5
Ahora tengo una pila con las blancas, otra con negras, rojas y colores fuertes, y otra para las que no se deciden, por lo tanto tanto en el lavarropas como el el placard tienen el beneficio de la atención diferencial. Manga larga, tres cuartos, chombas y camisas. Everything in it's right place.
Una hora y media de un día domingo planchando y acomodando mis remeras que no tengo ganas de contar pero sé que son varias.
Una ex-ex-ex pensaba que no tenía demasiadas remeras, o que las que tenía tal vez no eran las correctas. También pensaba que siempre es mejor una camisa. Tanto mejor si sobre ella se luce un sweater escote en V y se acompaña el conjuntito con un pantalón pinzado y zapatos náuticos chatitos.
A este ritmo para cuando muera voy a haber pasado 130 días planchando mis remeras, camisas y demás.
Mi pequeño acto de rebeldía: agarro una camiseta de codos gastados y le arranco una manga. Después otra. Le juro a la camiseta que no va a ser la primera y le cuento todo lo que voy a hacer con el tiempo que me ahorran dos mangas menos para planchar.
You buy furniture. You tell yourself, this is the last sofa I will ever need in my life. Buy the sofa, then for a couple years you're satisfied that no matter what goes wrong, at least you've got your sofa issue handled. Then the right set of dishes. Then the perfect bed. The drapes. The rug. Then you're trapped in your lovely nest, and the things you used to own, now they own you. ~Chuck Palahniuk, Fight Club, Chapter 5
Consistencia
Me preocupa la consistencia en los contenidos de este blog.
Es un blog divertido ?
Es un blog de protesta ?
Es un blog literario ?
Tengo miedo de que me pase algo terrible si caigo en la indefinición.
Si alguna de las 35 personas que ingresaron al día de hoy se siente defraudada.
Bueno... exagero, entraron 25.
Es un blog divertido ?
Es un blog de protesta ?
Es un blog literario ?
Tengo miedo de que me pase algo terrible si caigo en la indefinición.
Si alguna de las 35 personas que ingresaron al día de hoy se siente defraudada.
Bueno... exagero, entraron 25.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)