1- "Ah... vos sí que sos vivo, mientras yo comía un pedazo de tarta recalentado vos estabas almorzando Quesadillas de cabra al hierro de entrada, Conejo en costra de parmesano con ensalada de cherrys, habas y rúcula de plato principal, y Merengue Pavlova a las frutas rojas de postre..." o también...
2- "En dónde estás conectado al messenger? En Santiago... Chile? tomando un capuccino y navegando vía Wifi con la notebook? Vos sí que la tenés clara..." o cuándo no...
3- "Saliste a correr a la madrugada en ... La Serena ??? Qué nivel !!! "
...y generalmente me ahorro las respuestas que serían algo así c
omo:
1- Si almorcé por $150 y a la noche cené dos sanguches de miga mientras viajaba en un colectivo mirando dos películas pésimamente dobladas al castellano que NUNCA alquilaría.
2- Claro, estoy acá tomando algo, porque mi vuelo está demorado ... 6 horas.
3- Si, a la madrugada es el único horario en el que podía salir. Y hacía mucho frío.
La realidad es que el cuento del viajero laboral feliz ES UN MITO, MENTIRA, BURDA FALACIA.
El precio de comer una cazuela de mariscos en Puerto Madryn, salmón en Chile, cordero patagónico en Trelew o mero en uno de los más exclusivos hoteles porteños es:
- Perder horas en aviones, remises, colectivos, taxis y otras formas de transporte horribles.
- Frío - calor - humedad - viento - frío de nuevo.
- Camisas arrugadas.
- Jornadas laborales de 12 a 14 horas, porque claro, la agenda SIEMPRE supera el tiempo disponible.
- Ingesta de todo tipo de porquerías fuera de hora: facturas, sanguchitos, helado, café de máquina a granel.
- No poder hacer lo que uno quisiera sino lo que a uno le programaron.
- Tener que adivinar en cada hotel el layout de las 234 porquerías que hay para desayunar, y que cuando uno hizo 4 viajes a la mesa llevando minúsculos vasitos cargados de jugo de naranja venga el estúpido del mozo que te estuvo mirando con su cara de pescado desde que entraste y te diga "¿querés que te traiga un vaso grande?"
No hay glamour en ir a Bariloche a trabajar.
No existe placer al comer centolla con alguien con el que sólo podés hablar de trabajo.
Lo bueno: el bolso ya casi se llena solo, en cinco minutos ya tiene todo lo que necesita incluyendo antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos y el irremplazable Factor AG (que nunca falte).
(Al volver de un viaje infernal de solo 500k gentileza de Plaza que tiene unos bondis de mierda nunca viajen por plaza porloquemasquieran)...
1 comentario:
si te desprendes el boton del jean cuando dormis en el bondi, así no te apreta la panza, no vas a necesitar el factor ag a la mañana
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